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Per Pau Novella. Psicòleg de CREIX Barcelona

A lo largo de mi trayectoria como porfesional en el campo de la psicología, he trabajado con numerosos jóvenes, adolescentes y niños. En la mayorís de los casos, sus familiares acudieron a consulta sobrepasados por la situación en las que se encontraban.

En algunas ocasiones, los familiares incluso llegaron a verbalizar que venían a terapia como último recurso ante una situación que percibían como límite. La mayoría de los autores, coinciden en afirmar que el mejor momento para acudir a una terapia es en el que se origina una situación que genera incomodidad o malestar en la persona. Pero entonces ¿Cuándo debo de acudir a una terapia? A mi entender, existen tres pasos previos que las familias deberíasn considerar:

El primero, es el de reflexionar con la pareja la situación que genera malestar. Expresar las dificultades y analizar el proceso por el que se produce una conducta puede ayudar a percibir las excepciones de un comportamiento y resolver aquesllas situaciones que generan incomodidad.

El segundo paso, sería hablar de esa misma situación con personas de confianza, como familiares o alguno de los maestros del colegio. El contacto con estas personas, puede ayudar a tener una visión externa que nos permita tener otra percepción de lo que está fallando. Así como puede promovere conductas alternativas que permitan resolver la situación que nos preocupa.

En tercer lugar, es importante reflexionar y discernir aquellas conductas  adaptadas a la edad de aquellas conductas que pueden poner en riesgo el desarrollo qvolutivo o afectivo de los hijos.

Si después de realizar los pasos anteriores, el problemas persiste, sería conveniente acudir al psicólogo.